lunes, 31 de enero de 2011

Museos de Guayaquil

Museo, un museo es una de las herramientas más importantes que tienen los estudiantes, ya que los museos son un aporte fundamental para el estudio de nuestra historia.
Los museos son un método de aprendizaje en el cual se interactúa con lo que se estudia, con la historia y su importancia.

Dentro de la ciudad podemos encontrar innumerables museos, entre los cuales cabe recalcar los siguientes:

    • Museo Antropológico del Banco central de Guayaquil
    • Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC)
    • Museo Nahím Isaías
    • Museo Municipal de Guayaquil

A continuación una pequeña reseña de cada uno de los antes mencionados museos.

Museo Antropológico - Guayaquil
Ofrece al público, a bajo costo, todas las obras editadas por el Banco Central a nivel nacional: libros folletos, revistas especializadas en Antropología, Historia, Arte y Documentos del Ecuador.
Todos los sábados en el portal del Museo, el almacén realiza ferias (El portal de los libros) en las que se pone a disposición de la ciudadanía las publicaciones con beneficiosos descuentos
Patrimonio histórico de la ciudad de Guayaquil, contiene valiosos documentos que datan desde el siglo XVI en adelante, y un fondo de microfilms de otros repositorios como el del Archivo General de Indias, de Sevilla, Archivo Nacional de Lima y de Bogotá.
También dispone de una biblioteca especializada en historia de la ciudad y del país, una interesante hemeroteca que contiene revistas, diarios locales y nacionales, y una mapoteca con documentos cartográficos de América y del Ecuador.

Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC)

El museo antropológico y de arte contemporáneo (MAAC) ofrece al público una extensa gama de exposiciones que van desde la antropología hasta las artes digitales.
Se ponen al alcance de los visitantes exposiciones temporales y permanentes.
Es en la actualidad el museo más grande y completo de Guayaquil y se  encuentra situado junto al emblemático barrio Las Peñas, el MAAC cuenta con una edificación de 10.000m² distribuidos en tres plantas y 11.000m² de áreas exteriores. La estructura de tres bloques correspondientes a las áreas de Administración, Documental y Talleres, albergan una colección de más de 50.000 piezas arqueológicas de la época aborigen de la costa ecuatoriana comprendidas entre el 8000 A.C. y el 1400 D.C.; y una colección de 3000 obras de arte moderno.
E l diseño arquitectónico responde a un análisis  de las funciones y servicios que alberga, y toma como referente conceptual una de las creaciones del proceso cultural de la costa ecuatoriana, “LA BALSA MANTEÑA HUANCAVILCA”.

Museo Nahím Isaías

El museo Nahím Isaías del Banco Central del Ecuador está ubicado en pleno centro de la ciudad de Guayaquil, forma parte del conjunto arquitectónico que rodea la Plaza de la Administración y se encuentra insertado dentro de los procesos de regeneración urbana.
Al inicio de la exposición de la colección del museo se encuentra la siguiente escritura:
“A partir del siglo XVI la conquista y colonización de América por España estuvo determinada por la fusión de dos mundos opuestos: una civilización aborigen altamente desarrollada y con una carga ancestral mito-poética, y la cultura occidental, que en esos momentos se debatía entre el ideal místico, feudal, riguroso y arcaizante y el tecnicismo renacentista que buscaba la transformación y la apertura, lo que resultó en un sincretismo del cual las artes fueron, y aún lo son, su más valioso testimonio. La cultura se impuso a nuestros antiguos pueblos, reemplazo formalmente aquellos elementos comunes que representaban la naturaleza, manejados hasta la conquista como medio y fin de su expresión, por la simbología cristiana.”

Museo Municipal de Guayaquil
Este museo es el más antiguo de la nación y el de mayor relevancia por su historia, además de su importancia por su aporte a la ciudad al ser el lugar donde se realizan las exposiciones del “Salón de Julio” exposiciones que tienen como mayor dirección el resaltar la historia de la ciudad y sus logros.
El año de fundación del Museo Municipal es un tema que, contrario a lo que muchos puedan pensar, podría levantar polémica de haberse estudiado más profundamente el asunto, ya que escudriñando en la información que dejara publicada el ilustre patricio guayaquileño Don Pedro Carbo Noboa, y, particularmente, en las memorias de las Bibliotecas Públicas que éste diera a la luz en 1887, constatamos que en la página 70 de dicho folleto, Don Pedro Carbo nos dice "el Doctor Vera fue también encargado de la Dirección del Museo Industrial, fundado por iniciativa mía según consta en el #32 de la Gaceta Municipal correspondiente al 1 de Mayo de 1863".
Está claro entonces, de que Don Pedro Carbo, casi paralelamente a la fundación de la Biblioteca Municipal fundó también un Museo que con toda seguridad dependería del Ilustre Cabildo Porteño, en vista de que para ese entonces, Pedro Carbo era el Presidente del Concejo. De ser esto así, como sin lugar a dudas lo es, la sesión del 15 de Septiembre de 1908 en la que se propone la creación de un Museo Histórico, no sería otra cosa que la ampliación del Museo Industrial, que ya existía, y no la fecha de fundación exacta del Museo de la Ciudad, por lo que la revisión de la fecha de fundación sería imprescindible pues, estaríamos en la obligación de considerar la creación del Museo, virtualmente de manera paralela a la de la Biblioteca. Por lo anteriormente mencionado, el Museo Municipal de Guayaquil no cumpliría 90 años, sino 136 años, convirtiéndose, sin lugar a dudas, en el Museo más antiguo de la nación, estructurado como tal, casi a mediados del siglo XIX.

El Museo Antropológico y de Arte Contemporánea (MAAC) podría considerarse el más completo y adecuado para los estudiantes ya que cubre todas las áreas del arte y la cultura, exponiendo en sus internos arte moderna así como clásica, exposiciones de historia con maquetas o de piezas arqueológicas y más.
                    


Erika Nicola

domingo, 30 de enero de 2011


La Palabra


Es la llave de la comunicación bien sea Oral, o escrita a través de cualquier medio de comunicación independientemente del idioma que esta proceda.

La Palabra tiene trascendencia a través del tiempo y espacio, ha dejado rastros en la Historia, y sigue y seguirá en la vida humana.

La Palabra es el resultado de nuestro pensamiento de nuestras emociones y sentimientos. Ha permitido que el ser humano se exprese, y a la vez piense ante la toma de decisiones que han marcado la Historia del Mundo entero.  

Una Palabra Oral Transmite emociones y sentimientos más la escrita transmite sabiduría y hechos. La combinación de estas dos formas de expresar palabras nos da como resultado La Palabra, Confusa y profunda pero es eso lo que da sentido a ella. Promotora de la comunicación.

En ocasiones el silencio tiene más valor que mil palabras, y de esta manera demuestra una vez más que la palabra expresa, transmite y tiene valor.  

La Palabra Influye en la vida del ser humano, tiene poder y vida propia.

Si has escuchado alguna vez esta frase: “Las palabras son lazos”.
Personalmente lo creo una palabra el poder de animarte como también de ponerte triste, de forma y deformar, agrupar y des agrupar.

Una palabra mal transmitida podría ocasionar un problema en cualquier aspecto a la vez que una palabra sabia y oportuna podría calmar las más grandes de las guerras.

Para muchos el significado de la palabra tiene muchas derivaciones y todo depende desde que perspectiva se la tome. Esto queda a discusión personal.
Y si deseara resumir a la palabra en una solo palabra  seria “transmitir” definiéndola  como un puente a la comunicación.
 
                                                                  Por:  David Zambrano Alvarez

 



La Evolución de la Literatura Ecuatoriana
 
La Literatura ecuatoriana nos deja mucho de que hablar, mucho en que pensar y discutir al respecto. Como por  ejemplo de dónde provino, como surgió y como llegó a ser tal y cual es hasta nuestros días.
Adentrándonos al tema. La literatura ecuatoriana tuvo en sí influencia europea sin logar a duda desde la colonización de nuestras tierras. Ya que no se ha encontrado escrito alguno sino hasta después de la llegada de los españoles.

Y el porqué del no surgimiento anterior de la literatura en nuestro país, sencillamente fue porque nuestros antepasados, los incas, no contaban con un sistema de escritura establecido, razones por las cuales sus leyendas debían ser transmitidas de una generación a otra.
En la época de la colonia es donde aparecen existentes varios escritos en quichua de nuestros indígenas, entre ellas y una de las más famosas y atribuida a Jacinto Collahuazo es la titulada Elegía a la muerte de Atahualpa.

La literatura inició sus primero pasos en la época colonial. Y al hablar de la Poesía el máximo representante dentro esta época fue sin lugar a duda Juan Bautista Aguirre con una temática casi exclusivamente religiosa. Otros personajes  coloniales ecuatorianos que aportaron a la poesía fueron Antonio Bastidas y Jacinto de Evia.

Sin desmerecer a Eugenio Espejo primer pensador en ecuador dedicado en esencia al periodismo. Expresando un carácter de guía y al mismo tiempo mostrándose en contra de las prácticas coloniales españolas.
A la llegada de la época de la independencia sale a la luz guayaquileño José Joaquín de Olmedo poeta inspirador que expreso las gestas libertadoras de Ecuador y América. Fue un Poeta neoclásico, autor de Canto a Bolívar y de La Canción al 9 de Octubre
La literatura ecuatoriana se ha caracterizado por mostrarse muy costumbrista y muy ligada al acontecer nacional y nos permite palpar la vida ciudadana común y corriente.

Su proceso evolutivo conllevo cuatro importantes periodos muy remarcados en cada una de sus épocas Iniciando con la que abrió paso a la literatura con otra perspectiva diferente. Romanticismo nació en nuestro país a la mitad del siglo XIX aproximadamente gracias a la poetisa quiteña Dolores Veintimilla con su célebre poema Quejas. Otros poetas románticos fueron el quiteño Julio Zaldumbide y el guayaquileño Numa Pompilio Llona. En cuanto a la narrativa romántica, está el escritor ambateño Juan León Mera con su obra Cumandá, También escribió el Himno nacional del Ecuador y un libro de cuentos, Novelitas ecuatorianas.

En el género del ensayo, Juan Montalvo Sus obras, entre las que cuentan Las Catilinarias, Siete tratados y la novela Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. Con frases célebres como: "Mi pluma lo mató.", relacionando a Ignacio de Veintimilla, a quien también apodó como "Ignacio de la Cuchilla".
El Modernismo surgió en nuestro país a inicios del siglo XX con un notable retraso en comparación con otros países. Retraso causado por las constantes guerras civiles y riñas que atravesaba el país lideradas por   conservadores y liberales. A pesar de todo,  los iconos del modernismo ecuatoriano alcanzaron un alto prestigio en toda América y hasta nuestros días siguen formando parte de la poesía universal.
Los cuatro representantes  del modernismo ecuatoriano fueron los guayaquileños Medardo Ángel Silva considerado como uno de los poetas más finos de nuestro país  y Ernesto Noboa Y Caamaño; y los quiteños Arturo Borja y Humberto Fierro. A raíz de que los cuatro se suicidaron llamaron a esta época como la Generación decapitada.

También se les otorga como poetas modernistas al cuencano Alfonso Moreno Mora y al manaba José María Egas.
Por su Parte el Realismo se aviva en Ecuador género mediante el cual evoca temas sociales y enfocados a mostrar la realidad del cholo montubio, La novela A la costa de Luis A. Martínez es un ejemplo de tal característica literaria. Los guayaquileños Demetrio Aguilera Malta, Joaquín Gallegos Lara y Enrique Gil Gilbert los cuales acompañados de José de la Cuadra y Alfredo Pareja Diezcanseco formaron al nombrado Grupo de Guayaquil los cuales crearon un Boom con su colección de cuentos titulada Los que se van.


Los integrantes de este grupo cuentan clásicos tales como Los Sangurimas de José de la Cuadra, Nuestro pan de Enrique Gil Gilbert, Las cruces sobre el agua de Joaquín Gallegos Lara, Siete lunas y siete serpientes de Demetrio Aguilera Malta y Baldomera de Alfredo Pareja Diezcanseco, libros que obtuvieron gran fama por su fuerte contenido social y por la crudeza con que retratan la realidad.
Vale recalcar que Jorge Icaza con su novela Huasipungo y El chulla Romero y Flores de la colección Atrapados forma parte de la literatura ecuatoriana moderna.

El Vanguardismo en Nuestro país Surge a mediados del siglo XX gracias a poetas destacados como el quiteño Aurelio Espinosa Pólit, el riobambeño Luis Alberto Costales, la quiteña Alicia Yanez Cossio, el esmeraldeño y Nelson Estupiñán y el guayaquileño Francisco Pérez Febres-Cordero.



En fin Ecuador demostró que ha podido dejar huellas através de un medio tan sofisticado como lo es la literatura. Sus Iconos literarios nos han dejado un ejemplo a seguir y un legado del cual podemos ser partícipes.
Ahora de nosotros depende que continúe… 
                                      
                                                           Por: David Zambrano Alvarez


sábado, 29 de enero de 2011

la palabra




En gramatica tradicional , una palabra es cada uno de los segmentos limitados por pausas o espacios en la cadena hablada o escrita, que puede aparecer en otras posiciones, y que está dotado de una función.
linggisticamente , el concepto de palabra es mucho más problemático de lo que la definición anterior sugiere. Determinar qué constituye fonéticamente o morfosintácticamente una palabra es un problema abierto, así por ejemplo junto a los morfemas ligados y las palabras léxicas existen los cliticos cuyo estatus de palabra es discutido. La rama de la lingüística que estudia la composición y estructura interna de las palabras es la morfologia.
 yo pienso que..




Para obrtener un futuro de exitos y alcanzar lo que nos propongamos es necesario tener el don de la palabra.   es decir que para poder crear, trasmitir y hacer llegar a la gente una idea de una forma segura y concreta recurrimos al arte de hablar bien , este que es un elemento decisivo hoy en dia  y es el cual hace marcar una diferencia en cualquier ambito profesional.



una buena expresion de la  palabra se da atravez de la voz, cuerpo, sentimientos y de una exelente escritura .


La palabra ya es un fenomeno natural, la palabra escrita en cambio ya es un fenomeno cultural.
ya que un hombre natural puede vivir tranquilamente sin leer ni escribir, pero al contrario un hombre al que llamamos civilizado no podria  por esta razon denominanos a la palabra escrita como cultural.


para  concluir podemos decir que la palabra es la maxima expresion del pensamiento, nos revela al mundo exterior y es el vinculo mas potente y eficaz de nuestras relaciones reciprocas.


el poder de la palabra es el poder de la comunicación. Voy a referirme a la palabra en tanto medio que poseemos los humanos para comunicarnos.
La comunicación es el fundamento de toda relación humana, comunicación entre las personas, comunicación de persona a grupo de personas, comunicación de grupos a grupos.

 PALABRA-COMUNICACIÓN
La palabra hablada o escrita, sirve para comunicar lo que queremos, expresar sentimientos, convencer, negociar, mandar, informar, legislar, comunicar…..,
Sin la palabra por ejemplo, no conoceríamos la historia…al menos como la conocemos ahora.

Sin la palabra la transmisión del conocimiento se truncaría fácilmente.
Sin la palabra, la comunicación entre las personas sería más difícil y estaría empobrecida.
POr: federico vera dueñas

La palabra posee el poder de la persuasión, sugestión o seducción.

BREVE HISTORIA DEL PALACIO DEL MUSEO MUNICIPAL


El Antiguo Museo Industrial

El Museo Municipal de Guayaquil es el más antiguo del Ecuador, fue creado como Museo Industrial por el ilustre guayaquileño Pedro Carbo Noboa en 1863, en virtud de una ordenanza dictada el 21 de agosto de ese año. Como Museo Municipal no llegó a insti­uirse sino hasta el 16 de Diciembre de 1908. 

Don Camilo Destruge, Director de la Biblioteca Municipal, 1908. Se interesó en la construcción de un edificio que albergara al Museo y Biblioteca Municipal.
 

En esa primera etapa el museo funcionó más como una sala de exposiciones que como museo en sí. Sus colecciones se fueron formando basadas en los obsequios que dejaban los expositores, creándose un muy heterogéneo conjunto de bienes entre los que se destacaban objetos de índole etnográfico (de los cuales aún quedan algunos como las armas de los jíbaros que descansan en la reserva) como monedas, medallas y artesanías.
 




Nace el Museo Municipal

El 15 de septiembre de 1908, Armando Pareja Coronel, presidente del Ilustre Concejo Cantonal, propuso la creación de un Museo Histórico y de este modo dio inicio para la transformación del antiguo Museo Industrial. 
La propuesta dio origen a una ordenanza que definía el establecimiento de una sección dedicada a la Historia Patria y otra a las Ciencias y las Artes, así como la responsabilidad del director de la biblioteca para con el nuevo museo al que también le tocaría dirigir.

El 6 de octubre, el Presidente de la República y Octavio Díaz, ministro de lo Interior, firmaron el decreto mediante el cual le concedían a la Municipalidad el solar en donde había estado la iglesia de San Agustín, así como el permiso para recibir dos centavos de los seis por litro que la Municipalidad recaudaba por introducción de aguardiente. 
A esto se sumarían diez mil sucres anuales para que la Munici­palidad destinara al pago de la construcción del edificio hasta la finaliza­ción de las deudas adquiridas por este concepto y un segundo permiso para que la institución edilicia pudiera hacer un préstamo para terminar la obra.

Los dineros se vieron incrementados sustancialmente en 1911 gracias a una disposición del Congreso que le destinaba nuevas rentas al proyecto, razón por la cual el 10 de enero de 1913 y luego de que se había acumulado una importante suma de dinero el concejal José María Estrada Coello propuso la inmediata construcción del edificio por tres razones:
 
La primera, porque se había recibido un empréstito de dos­cientos cincuenta mil sucres para el efecto; la segunda, porque se esta­ban recibiendo regularmente los fondos para amortizar dicho préstamo; y, la tercera, porque había varios planos de donde escoger para iniciar la construcción de la obra.
 



El 28 de septiembre de 1914, el Concejo aprobó el inicio de la obra, antes de la contratación del arquitecto por­tugués Raúl María Pereira, cuyo diseño había sido seleccionado por el Concejo y a quien encomendaron su ejecución. 
Vale destacar que Pereira era un verdadero artista, prueba de ello son sus innumerables obras tanto pictóricas como escultóricas y arquitectónicas que se hallan diseminadas por algunos países de Europa y América, pero su experien­cia como constructor era nula, lo que convertía en un error fatal la decisión de encomendarle su construcción, error que lamentaríamos dos décadas después.


Este maravilloso palacio respondía a las siguientes características:
“Es de estilo Renacimiento puro, teniendo de frente a la calle Pedro Carbo 48 metros y a la Municipalidad 42 metros”. 
“Tiene dos pisos: el primero con 5 metros 50 y el segundo con 6 metros 50, altura indis­pensable para la buena colocación de los libros y objetos de arte. La altura total es de 13 metros 50, que es una altura mayor que la de cualquier otro edificio de dos pisos de los construidos en Guayaquil”. 
“Los salones principales tienen además de la luz de la calle, luz vertical y son suficiente­mente ventilados, pues en la parte posterior del solar hay un jardín que sirve también para aislar el edificio de las casas vecinas”. 




“La estructura es de madera forrada de tela metálica y revestida con mezcla de cemento. Las paredes que lindan con las casas vecinas son de tela metálica reforzada y de concreto fino para evitar el peligro de incendio”.


“Todo el piso es de mosaico sobre una base de concreto. La entrada principal tiene 7 metros de ancho, con un vestíbulo espacioso, iluminado con luz vertical y con escaleras de dos metros de ancho. Tanto el vestíbulo como las escaleras tienen pavimento de mármol de colores. La Biblioteca y Museo son absoluta­mente independientes”. 
“La cúpula que cae sobre el vestíbulo de la entrada principal y sala de recibo está decorada con motivos relacionados al objeto de la construcción. En el resto del edificio pre­valece una decoración sobria y sencilla. En la planta alta se instalará la Imprenta Municipal y algunas de las oficinas que están mal locali­zadas en el edificio contiguo al Mercado, a fin de centralizar en lo posible las dependencias del Ayuntamiento”.

 jueves 10 de agosto de 1916, a las cuatro de la tarde y como parte del programa de festejos organizados por cumplirse un año más del Primer Grito de Independencia, se procedió a la inauguración del primer palacio construido en la ciudad, el que estaría destinado a cumplir las funciones de biblioteca y museo.

El Palacio del Museo abrió sus puertas con los mejores auspicios, pero sin que aún cumpliera un año de vida se dio el primer revés. Nos referimos específicamente al drástico cambio experimentado en sus fachadas al eliminar de ellas las “cariátides” que la adornaban. 
Es que estas monumentales esculturas femeninas, libres de toda vestidura, hirieron la suscepti­bilidad de algunos puritanos que, con poder para realizar cambios, lograron conmover la opinión de los cabildantes para que estos ordenaran que fueran reemplazadas por simples columnas estriadas, similares a las utilizadas en los templos Dóricos de la Grecia clásica.


Los problemas comenzaron luego de diez años de construido; el techo del edificio fue lo primero que se intervino, pero ni el reemplazo de las tejas ni los parches que le practicaron pudieron evitar su progresivo daño. El paso del tiempo y los constantes arreglos en la cubierta formaron gran cantidad de grietas que fracturaron los recubrimientos interiores. 
Así, para cuando la construcción tenía 12 años, el estado era tan calamitoso que su director lo recordaría diciendo: “A los 12 años, el edificio era un adefesio y para aliviarle el techo se le fueron quitando los pompones de estatuas, maceteros y otros copetes. A los 15 no aguantó más... empezó a echar aerolitos y garrotazos a los transeúntes, y como dama vanidosa que renuncia a las pompas y joyas para pensar en la muerte fue desprendiéndose de rato en rato y arrojando a la calle sus galas de cemento: capiteles, cornisas, pedestales...”. Palabras más gráficas, imposible. El edificio estaba irremisiblemente condenado.
Fue así como llegado 1938 y luego de 22 años de construido, el presidente del Concejo, Asisclo Garay, dio la orden para demolerlo y con ella el traslado de la Biblioteca y Museo al Palacio Municipal, que había sido inaugurado diez años atrás y construido en sólido y seguro hormigón armado, además tenía mucho espacio libre para albergar a estas antiguas y respetables instituciones.

Así fue la vida, desarrollo y prematura muerte del primer palacio que tuvimos y que por impre­visión, desatinos y circunstancias extrañas tempranamente perdimos.


por: Federico Vera Dueñas


viernes, 28 de enero de 2011

DOS IGLESIAS PRINCIPALES DE GUAYAQUIL

Catedral Metropolitana de Guayaquil

La Catedral Metropolitana de Guayaquil es oficialmente conocida como Catedral de San Pedro. Sus hermosas torres construidas en estilo semi-gótico son su característica principal y es considerada uno de los símbolos religiosos más importantes de la ciudad, fue construida en 1937 y es una de las más visitadas.

La Catedral Metropolitana se constituyó como el segundo templo y primera parroquia eclesiástica de Guayaquil, también llamada Iglesia Matriz, existía desde hace tiempo atrás a manera de una pequeña ramadita manejada por los curas de Santo Domingo que fueron los primeros en asentarse por estos lares, entre los años de 1541 y 1542, tiempo en que se consolida la fundación de la ciudad.






C omo Iglesia Matriz, tuvo como titular a la Pura y Limpia Concepción de María Santísima, sede importante de la Vicaria de Guayaquil en 1570. En donde veneraban al Apóstol Santiago, Patrón de Guayaquil.
En 1962 la iglesia fue destruida debido a los incendios ocurridos en la ciudad y las múltiples invasiones de piratas, razón por la que no existe un archivo parroquial de la antigua iglesia.

Ya por el año 1695, se la traslada a ciudad nueva, y cambia su categoría a la de Catedral, en esta ubicación se ha mantenido por casi 300 años, solo con variaciones en su arquitectura, por remodelaciones sucesivas realizadas principalmente a fines del siglo XIX.

 En el año 1948 se erigió la iglesia con el estilo actual gótico, con vidrieras y su altar de mármol. Su estructura actual dista mucho de la que tuvo en sus inicios.

En su visita a este importante templo católico, podrá observar tres naves por cuyas grandes y espaciosas ventanas ingresa la luz a través de los vitrales. Los pilares se cruzan en lo más alto de las bóvedas formando ojivas. Su estructura está formada por una nave central, una lateral y el crucero que está localizado detrás del altar mayor.



En la parte posterior se encuentran dos torres terminadas en agujas con una nave central de Cimborrio donde se encuentra la estatua del Cristo Rey, bendiciendo a Guayaquil.





Iglesia San Francisco

La Iglesia San Francisco de Guayaquil es la tercera en antigüedad en la ciudad y su nacimiento se conecta con el traslado de la Orden Franciscana a la Ciudad Nueva, la primera década del siglo XVIII.



Constituye también uno de los símbolos de los católicos que habitan la ciudad y profesan su fe en el templo, en la actualidad ha sido embellecido gracias a las iluminarias que el Municipio de la ciudad ha colocado, para que brinde un espectacular siendo un sitio de visita tanto para turistas nacionales como internacionales.




La Iglesia de San Francisco de Guayaquil fue construida a inicios del Siglo XIX. Ha sido destruida varias veces por el fuego es reconstruida una y otra vez. En los primeros años de la década de 1920, se realizan los primeros trabajos de restauración y ciertas modificaciones en su fachada, respetando los detalles que poseía la edificación original que fue construida en su totalidad en madera.


Su torre principal es su distintivo principal, si visita el interior de la iglesia se encontrará con que está dividido en tres naves, en donde están ubicadas dos obras del tallado colonial, revestidas con pan de oro, el magnífico retablo de altar mayor y el hermoso y singular púlpito.
En su interior también podemos encontrar importantes obras de arte, como la escultura del Descendimiento de la Cruz de Alvarado y Figueroa. Posee además importantes conjuntos escultóricos de la época colonial y republicana que le dan un toque especial de recogimiento y paz.